domingo, 16 de junio de 2013

Avances de artículo





EDIFICIOS ENFERMOS EN ALGUNAS UNIVERSIDADES PANAMEÑAS

                                                                                                         

Dr. Abdiel Aponte

Químico


Introducción
 
En este artículo examino el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) en las universidades panameñas, con la finalidad de llamar la atención sobre este problema de salud que puede afectarnos a los ocupantes que diariamente permanecemos en los recintos universitarios. Las consecuencias se tornan serias, producto de la exposición a diversos factores presentes en el entorno y que, en ocasiones, pueden estar pasando desapercibidos.

 

La información plasmada en este escrito procede de distintas fuentes, incluyendo notas de prensa, artículos de entidades reconocidas en el tema, investigaciones publicadas de instituciones educativas de otros países, consultas con autoridades de universidades nacionales y de mi propia experiencia profesional. Las limitaciones asociadas a la indagación sobre este tema guardan relación con la reserva de información sensitiva, sin embargo, procuro cubrir un espectro amplio que le permita a cualquiera de mis lectores ilustrarse y formarse un criterio válido y confiable del SEE.

 

Origen y concepto del SEE

 

A finales de la década de los sesenta se empezó a tomar conciencia de nuestro estilo de vida confinado la mayoría del tiempo a espacios interiores, lo que motivó interés general y laboral en las condiciones de estas instalaciones y en la calidad del aire interior.

 

La crisis energética de los años setenta produjo una tendencia a un ahorro de energía y al aislamiento del exterior en los edificios, con la proliferación de locales herméticamente cerrados y sin ventilación exterior. En 1976 un brote de una bacteria altamente contagiosa provocó varias muertes, por neumonía, de personas asistentes a la Convención Anual de la Legión Americana en un hotel de Filadelfia. La bacteria se bautizó como Legionelosis y se encontró en el circuito de agua, desde donde pasó al ambiente a través del sistema de refrigeración. Este evento se ha registrado como el primer antecedente de enfermedades causadas por el SEE.

 

Actualmente pasamos más del 80% de nuestro tiempo en ambientes cerrados, ya sea en el trabajo, en nuestro hogar, en los colegios y universidades o en centros comerciales, iglesia, cine, centros de diversión, etc. El edifico escolar, como espacio donde se llevan a cabo los procesos de enseñanza y aprendizaje, debe asegurar las condiciones para que dichos procesos tengan lugar, por lo cual las características de construcción del mismo y la calidad del aire en su interior deben ser garantizados.

 

La definición más aceptada del SEE es el “conjunto de síntomas que afectan a un determinado porcentaje, mayor del 20% (una proporción mayor a la que sería razonable esperar), de los ocupantes de un edificio y para los cuales no se puede identificar la causa”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) diferencia entre dos tipos de edificios: aquellos en que los síntomas se presentan temporalmente y desaparecen al poco tiempo (seis meses aproximadamente) y los edificios donde los síntomas permanecen en el tiempo, a pesar de haberse tomado medidas para solucionarlo.

 

Síntomas generales del SEE

 

Entre los problemas destacan los efectos sobre el sistema respiratorio, el sistema inmune, las alergias y otros efectos sobre la piel y las membranas mucosas.

Específicamente se han descrito las siguientes sintomatologías:

Oculares
Escozor y/o enrojecimiento, lagrimeo.
Vías respiratorias superiores
Goteo y congestión nasal, picor, estornudos, hemorragia nasal, sequedad y dolor de garganta, ronquera.
Pulmonares
Opresión torácica, sensación de ahogo, tos seca.
Cutáneas
Enrojecimiento, sequedad cutánea.
Generales
Dolor de cabeza, somnolencia, letargo, dificultad para concentrarse, irritabilidad, náuseas, mareos.

 

¿Cómo se diagnostica el SEE?

 

En general, los síntomas no van acompañados de ninguna lesión orgánica o signo físico, diagnosticándose, a menudo, por exclusión. Hay que considerar que tales síntomas estén muy generalizados, en todo el edificio o en áreas concretas.

 

Cuando se hace el diagnóstico se tiene que relacionar los síntomas con el tiempo de permanencia en el edificio. Estos deben ser posteriores al inicio del trabajo y deberán desaparecer o mejorar al final de la jornada laboral, durante fines de semana o períodos vacacionales, por lo que el factor clave para determinar que un edificio está enfermo es la desaparición de esos síntomas cuando las personas no se encuentran en el lugar.

 

El inventario del edificio sería un listado que cubriría los siguientes aspectos: Identificación (nombre, dirección, localización); Uso y funcionamiento actual del edificio, comparado con el diseño y función originales; Entorno (rural, urbano, comercial, industrial); Descripción de actividades (número de ocupantes, distribución de espacios, procesos, operaciones, equipos utilizados, mobiliarios, productos químicos, horarios, etc.); Datos de su construcción (año de edificación, número de plantas, calidad de los materiales utilizados, etc.); Modificaciones y reparaciones, acabados (trabajos y fechas); Tipo de ventilación, movimiento del aire y renovaciones; Iluminación, niveles de ruido, temperatura y humedad relativa; Olores y nivel de limpieza; Mantenimiento (escapes de agua o inundaciones recientes, electricidad).

 

 

 

¿Qué parámetros mínimos es necesario medir?

 

Las siguientes mediciones se deben realizar en las zonas donde se manifiesta el problema, en una zona limpia, que sirva de control, y en el exterior del edificio: Evaluación higiénica de los sistemas de ventilación, temperatura, humedad relativa, movimiento y caudal de aire, dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), partículas en suspensión, bacterias y hongos.

 

Factores de riesgo para desarrollar el SEE en las universidades

 

Dado que no existe una única causa capaz de desencadenar el SEE, se sugieren distintos factores, relacionados tanto con el edificio y su ambiente interior como con el individuo, que facilitan su desarrollo. En el siguiente cuadro se muestran estos factores.

 

Relacionados con el edificio
Relacionados con el ambiente interior
Relacionados con el individuo
 
Problemas de mantenimiento y limpieza.
 
Equipos de oficina modernos.
 
Grandes áreas de archivos próximas al personal.
 
Ventilación artificial.
 
Edificios grandes.
 
Controles ambientales centralizados, no locales.
 
Edificios viejos o recientemente remodelados.
 
Amplias zonas de revestimientos o alfombras.
 
Techos bajos, inferiores a 2,4 m
Humedad ambiental baja (menor de 40%) o excesiva (mayor de 60 %).
 
Poca renovación del aire con aporte exterior (menos de 10 L/s/persona).
 
Humo de tabaco en el ambiente interior.
 
Zonas de humedad visible.
 
Liberación de contaminantes: polvo, disolventes, emisión de fotocopiadoras.
 
Pobre, inapropiada o excesiva iluminación.
 
Temperatura excesiva (más de 23 ºC en edificios con aire acondicionado).
 
Ruidos ambientales.
 
Sexo femenino y joven.
 
Enfermedades previas: hipersensibilidad, asma.
 
Problemas psicosociales.
 
Menor jerarquía en el puesto laboral.
 
Estrés y desencanto laboral.
 

 

¿Qué puedo hacer si sospecho que mi universidad está afectada con SEE?

 

Un programa preventivo es viable solo cuando este problema aún se encuentra en un estadio potencial. Por lo común y centrándonos en la investigación inicial, la obtención de los datos a partir de los ocupantes se hace mediante cuestionarios. Estos se diseñan de forma que permitan al grupo investigador diagnosticar la existencia del SEE, evaluar la importancia del problema y su distribución en el edificio e identificar las posibles causas.

 

El cuestionario permitirá comparar prevalencias o medias de síntomas antes y después de la aplicación de soluciones, antes y después del traslado de una plantilla a otro edificio/planta o la comparación de varios edificios.

 

Situación del SEE en nuestras universidades y la responsabilidad laboral

La regla general es que quien dirige y controla la actividad laboral, tiene la obligación contractual de garantizar la salud y la seguridad en el trabajo. Eso significa que en las universidades privadas, como en cualquier otro centro de trabajo, esa responsabilidad recae sobre el empresario, sobre la persona física o jurídica que ostenta la titularidad del centro. La atribución de responsabilidades resulta más difícil en las universidades oficiales, por la propia idiosincrasia de la administración pública.

 

La Ley Nº 51 del 27 de diciembre de 2005 establece que la Caja de Seguro Social tiene la facultad de inspeccionar los lugares de trabajo y de todas las personas sujetas al régimen de seguro social, para verificar y comprobar el cumplimiento por parte de los empleadores de sus obligaciones en materia de salud ocupacional.

 

En 2009, la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social aprobó el "Reglamento general de prevención de riesgos profesionales y de seguridad e higiene del trabajo" (Resolución Nº41,039-2009). Son obligaciones de los empleadores presentar al Programa de Salud Ocupacional, por conducto de la Dirección Nacional de Servicios y Prestaciones Médicas de la Caja de Seguro Social, el Plan de Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales a fin de verificar el cumplimiento de la normativa vigente. La Caja de Seguro Social deberá coordinar con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, el Ministerio de Salud y colaborará con el Ministerio de Comercio e Industrias, en los aspectos que sean pertinentes.

 

La Ciudad Universitaria Octavio Méndez Pereira fue construida en los años 50 y el diseño de sus edificaciones corresponde a los criterios establecidos dentro de la arquitectura e ingeniería para una universidad. Actualmente cuenta con un total de 228 edificios, 17 de los cuales se construyeron en la década de 1970-1980. El Departamento de Planta Física e Infraestructura de la Dirección General de Planificación y Evaluación Universitaria (DIGEPLEU) es la unidad responsable de atender los aspectos relacionados con la planificación, desarrollo y distribución de los espacios, mientras que la gestión de los asuntos relacionados al mantenimiento está a cargo de la Dirección de Ingeniería y Arquitectura, que tiene entre sus ejes introducir el programa de seguridad institucional y de medio ambiente.

 

Durante el primer semestre del año 2011, el Departamento de Planta Física e Infraestructura de DIGEPLEU, realizó el levantamiento e inspecciones para conocer el estado de las instalaciones universitarias, dentro del proceso de autoevaluación institucional para la acreditación. En el diagnóstico se consideraron las características de iluminación, pintura, ventilación, limpieza y seguridad y, en términos globales, las condiciones de la planta física resultaron buenas, a excepción del Centro Regional de Colón donde la evaluación resultó mala. También se preparó la "Guía Básica de Higiene y Seguridad para Laboratorios y Áreas de Trabajos Relacionados con Materiales Peligrosos en la Universidad de Panamá".

 

 

 

Con relación a las investigaciones del SEE, según un estudio científico del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, los edificios estatales son los que más contaminación ambiental tienen, debido a la falta de mantenimiento. (La Prensa, 26 de enero de 2010). El Centro de Convenciones Atlapa, la Lotería Nacional, la Asamblea Legislativa, la Procuraduría de la Nación y las edificaciones que han sido ocupadas en las áreas revertidas, entre otras, encabezan la radiografía de los edificios enfermos en la capital.

 

A la fecha son pocos los edificios documentados con este síndrome y se comprende por el temor a las represalias y demandas que pudieran ejercer las personas afectadas. La imposición de sanciones a los empleadores, de acuerdo al reglamento vigente, consiste en multas e inclusive la paralización de los trabajos, cuando el sitio de trabajo ocasione un riesgo inminente para la salud o la vida.

 

Con la aparición de los primeros edificios enfermos en Panamá es oportuno invitar a toda la comunidad universitaria a velar por el cumplimiento de la legislación vigente con respecto a la temática de salud ocupacional y ambiental en los espacios interiores, para prevenir y evitar el deterioro progresivo de la calidad de vida en los recintos de formación superior.

 

 

Prevención en el ejercicio docente

 

Diseñar o modificar un proceso de trabajo de manera que no dañe a la salud de las personas que trabajan en la docencia, corresponde al ámbito de las decisiones de los responsables educativos en los distintos ámbitos, particular o estatal. Para poder aplicar  consecuentemente el principio de prevención integrada se requiere una formación preventiva mínima de los responsables del centro universitario sobre los contenidos de la legislación y las técnicas básicas de gestión de la prevención. Como en toda política de gestión de calidad, el primer requisito es el compromiso de los superiores jerárquicos. En nuestro caso, la dirección y la Administración Educativa deben comprometerse en la mejora permanente de las condiciones de trabajo.

 

Así, los responsables de la administración deben decidir, por ejemplo, quién y cómo se reunirá con los trabajadores o sus representantes, cómo se desarrollará la formación a todos los ocupantes, qué cauces de consulta se establecerán, qué procedimientos de información o de alerta sobre riesgos se pondrán en marcha, quién se va a encargar de organizar la prevención, dónde buscar apoyo especializado, cómo abordar la evaluación de riesgos y el plan de prevención, cuánto costará todo esto, cómo saber si se hacen bien las cosas.

 

Finalmente, recomendamos a cada institución oficial y privada a promover procesos de sensibilización a todos sus ocupantes y pensar, a futuro, en la creación de espacios sostenibles con materiales “verdes” que permitan lograr mejores prácticas en el diseño y la construcción de edificios destinados a la docencia superior.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Berenguer, Mª José. (1994). Síndrome del edificio enfermo: factores de riesgo. Descarga de                                                                      http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/.../ntp_289.pdf.

 

Boldú, J. y Pascal, I. (2005). Enfermedades relacionadas con los edificios. An. Sist. Sanit. Navar, 28, 117-121.

 

Granda, E. y Rivadeneira, D. (2011). Evaluación de la presencia de hongos en la calidad                                                  del aire como causa del SEE en las edificaciones antiguas de la Pontificia Universidad    Católica del Ecuador. Descarga de http://www.puce.edu.ec/.../PUCE-Investigacion- 2011.

 

Hurtado, J. (2008). Factores ambientales que afectan el proceso Enseñanza-Aprendizaje en UPIICSA. Descarga de http://www.repositoriodigital.ipn.mx/handle/123456789/5484.

 

Peña, Manuel. (2006). Cómo detectar y tratar el síndrome del edificio enfermo. Gestión    Práctica de riesgos laborales, 28, 32-41.

 

Samaniego, A. (2010, 26 de enero). Los edificios también se enferman. Diario La Prensa.