EDIFICIOS ENFERMOS EN ALGUNAS UNIVERSIDADES
PANAMEÑAS
Dr.
Abdiel Aponte
Químico
Introducción
En este
artículo examino el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE) en las universidades
panameñas, con la finalidad de llamar la atención sobre este problema de salud que
puede afectarnos a los ocupantes que diariamente permanecemos en los recintos
universitarios. Las consecuencias se tornan serias, producto de la exposición a
diversos factores presentes en el entorno y que, en ocasiones, pueden estar pasando
desapercibidos.
La
información plasmada en este escrito procede de distintas fuentes, incluyendo
notas de prensa, artículos de entidades reconocidas en el tema, investigaciones
publicadas de instituciones educativas de otros países, consultas con
autoridades de universidades nacionales y de mi propia experiencia profesional.
Las limitaciones asociadas a la indagación sobre este tema guardan relación con
la reserva de información sensitiva, sin embargo, procuro cubrir un espectro
amplio que le permita a cualquiera de mis lectores ilustrarse y formarse un
criterio válido y confiable del SEE.
Origen y concepto del SEE
A
finales de la década de los sesenta se empezó a tomar conciencia de nuestro
estilo de vida confinado la mayoría del tiempo a espacios interiores, lo que
motivó interés general y laboral en las condiciones de estas instalaciones y en
la calidad del aire interior.
La crisis energética de los años setenta produjo una tendencia a un
ahorro de energía y al aislamiento del exterior en los edificios, con la
proliferación de locales herméticamente cerrados y sin ventilación exterior. En 1976 un brote de una bacteria altamente contagiosa provocó varias
muertes, por neumonía, de personas asistentes a la Convención Anual de la
Legión Americana en un hotel de Filadelfia. La bacteria se bautizó como
Legionelosis y se encontró en el circuito de agua, desde donde pasó al ambiente
a través del sistema de refrigeración. Este evento se ha registrado como el
primer antecedente de enfermedades causadas por el SEE.
Actualmente
pasamos más del 80% de nuestro tiempo en ambientes cerrados, ya sea en el
trabajo, en nuestro hogar, en los colegios y universidades o en centros
comerciales, iglesia, cine, centros de diversión, etc. El edifico escolar, como espacio donde se llevan a cabo los procesos de
enseñanza y aprendizaje, debe asegurar las condiciones para que dichos procesos
tengan lugar, por lo cual las características de construcción del mismo y la
calidad del aire en su interior deben ser garantizados.
La definición más
aceptada del SEE es el “conjunto de síntomas que afectan a un determinado
porcentaje, mayor del 20% (una
proporción mayor a la que sería razonable esperar), de los ocupantes de un edificio y para los cuales no
se puede identificar la causa”. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) diferencia entre dos tipos de edificios:
aquellos en que los síntomas se presentan temporalmente y desaparecen al poco
tiempo (seis meses aproximadamente) y los edificios donde los síntomas
permanecen en el tiempo, a pesar de haberse tomado medidas para solucionarlo.
Síntomas generales del SEE
Entre los problemas
destacan los efectos sobre el sistema respiratorio, el sistema inmune, las
alergias y otros efectos sobre la piel y las membranas mucosas.
Específicamente se han descrito las siguientes
sintomatologías:
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Oculares
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Escozor y/o enrojecimiento, lagrimeo.
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Vías respiratorias superiores
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Goteo y congestión nasal, picor, estornudos,
hemorragia nasal, sequedad y dolor de garganta, ronquera.
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Pulmonares
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Opresión torácica, sensación de ahogo, tos seca.
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Cutáneas
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Enrojecimiento, sequedad cutánea.
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Generales
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Dolor de cabeza, somnolencia, letargo, dificultad
para concentrarse, irritabilidad, náuseas, mareos.
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¿Cómo se diagnostica el SEE?
En general, los síntomas no van acompañados de
ninguna lesión orgánica o signo físico, diagnosticándose, a menudo, por
exclusión. Hay que considerar que tales síntomas estén muy generalizados, en
todo el edificio o en áreas concretas.
Cuando se hace el
diagnóstico se tiene que relacionar los síntomas con el tiempo de permanencia
en el edificio.
Estos deben ser posteriores al inicio del trabajo y deberán desaparecer o
mejorar al final de la jornada laboral, durante fines de semana o períodos
vacacionales, por lo que el factor clave para determinar que un edificio está
enfermo es la desaparición de esos
síntomas cuando las personas no se encuentran en el lugar.
El
inventario del edificio sería un listado que cubriría los siguientes aspectos: Identificación
(nombre, dirección, localización); Uso y funcionamiento actual del edificio, comparado
con el diseño y función originales; Entorno (rural, urbano, comercial,
industrial); Descripción de actividades (número de ocupantes, distribución de
espacios, procesos, operaciones, equipos utilizados, mobiliarios, productos
químicos, horarios, etc.); Datos de su construcción (año de edificación, número
de plantas, calidad de los materiales utilizados, etc.); Modificaciones y reparaciones,
acabados (trabajos y fechas); Tipo de ventilación, movimiento del aire y
renovaciones; Iluminación, niveles de ruido,
temperatura y humedad relativa; Olores y nivel de limpieza; Mantenimiento
(escapes de agua o inundaciones recientes, electricidad).
¿Qué parámetros mínimos es necesario
medir?
Las siguientes mediciones se deben realizar en las zonas donde se
manifiesta el problema, en una zona limpia, que sirva de control, y en el
exterior del edificio: Evaluación higiénica de los sistemas de ventilación, temperatura,
humedad relativa, movimiento y caudal de aire, dióxido de carbono (CO2),
monóxido de carbono (CO), partículas en suspensión, bacterias y hongos.
Factores de
riesgo para desarrollar el SEE en las universidades
Dado que no existe una única causa capaz de
desencadenar el SEE, se sugieren distintos factores, relacionados tanto con el
edificio y su ambiente interior como con el individuo, que facilitan su
desarrollo. En el siguiente cuadro se muestran estos factores.
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Relacionados con el edificio
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Relacionados con el ambiente interior
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Relacionados con el individuo
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Problemas de mantenimiento y limpieza.
Equipos de oficina modernos.
Grandes áreas de archivos próximas al personal.
Ventilación artificial.
Edificios grandes.
Controles ambientales centralizados, no locales.
Edificios viejos o recientemente remodelados.
Amplias zonas de revestimientos o alfombras.
Techos bajos, inferiores a 2,4 m
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Humedad ambiental baja (menor de 40%) o excesiva
(mayor de 60 %).
Poca renovación del aire con aporte exterior (menos
de 10 L/s/persona).
Humo de tabaco en el ambiente interior.
Zonas de humedad visible.
Liberación de contaminantes: polvo, disolventes,
emisión de fotocopiadoras.
Pobre, inapropiada o excesiva iluminación.
Temperatura excesiva (más de 23 ºC en edificios con
aire acondicionado).
Ruidos ambientales.
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Sexo femenino y joven.
Enfermedades previas: hipersensibilidad, asma.
Problemas psicosociales.
Menor jerarquía en el puesto laboral.
Estrés y desencanto laboral.
|
¿Qué puedo hacer si sospecho que mi
universidad está afectada con SEE?
Un programa preventivo es viable solo cuando este
problema aún se encuentra en un estadio potencial. Por lo común y centrándonos
en la investigación inicial, la obtención de los datos a partir de los
ocupantes se hace mediante cuestionarios. Estos se diseñan de forma que
permitan al grupo investigador diagnosticar la existencia del SEE, evaluar la
importancia del problema y su distribución en el edificio e identificar las
posibles causas.
El cuestionario permitirá comparar prevalencias o
medias de síntomas antes y después de la aplicación de soluciones, antes y
después del traslado de una plantilla a otro edificio/planta o la comparación
de varios edificios.
Situación del SEE en nuestras
universidades y la responsabilidad laboral
La regla general es que quien dirige y controla la actividad laboral,
tiene la obligación contractual de garantizar la salud y la seguridad en el
trabajo. Eso significa que en las universidades privadas, como en cualquier
otro centro de trabajo, esa responsabilidad recae sobre el empresario, sobre la
persona física o jurídica que ostenta la titularidad del centro. La atribución
de responsabilidades resulta más difícil en las universidades oficiales, por la
propia idiosincrasia de la administración pública.
La Ley Nº 51 del 27 de diciembre de 2005 establece
que la Caja de Seguro Social tiene la facultad de inspeccionar los lugares de
trabajo y de todas las personas sujetas al régimen de seguro social, para
verificar y comprobar el cumplimiento por parte de los empleadores de sus
obligaciones en materia de salud ocupacional.
En 2009, la Junta
Directiva de la Caja de Seguro Social aprobó el "Reglamento general de
prevención de riesgos profesionales y de seguridad e higiene del trabajo"
(Resolución Nº41,039-2009). Son obligaciones de los empleadores presentar al
Programa de Salud Ocupacional, por conducto de la Dirección Nacional de
Servicios y Prestaciones Médicas de la Caja de Seguro Social, el Plan de
Prevención y Gestión de Riesgos Profesionales a fin de verificar el cumplimiento
de la normativa vigente. La Caja de Seguro Social deberá coordinar con el
Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, el Ministerio de Salud y colaborará
con el Ministerio de Comercio e Industrias, en los aspectos que sean
pertinentes.
La
Ciudad Universitaria Octavio Méndez Pereira fue construida en los años 50 y el
diseño de sus edificaciones corresponde a los criterios establecidos dentro de
la arquitectura e ingeniería para una universidad. Actualmente cuenta con un total
de 228 edificios, 17 de los cuales se construyeron en la década de 1970-1980. El
Departamento de Planta Física e Infraestructura de la Dirección General de
Planificación y Evaluación Universitaria (DIGEPLEU) es la unidad responsable de
atender los aspectos relacionados con la planificación, desarrollo y
distribución de los espacios, mientras que la gestión de los asuntos
relacionados al mantenimiento está a cargo de la Dirección de Ingeniería y
Arquitectura, que tiene entre sus ejes introducir el programa de seguridad
institucional y de medio ambiente.
Durante
el primer semestre del año 2011, el Departamento de Planta Física e
Infraestructura de DIGEPLEU, realizó el levantamiento e inspecciones para
conocer el estado de las instalaciones universitarias, dentro del proceso de
autoevaluación institucional para la acreditación. En el diagnóstico se
consideraron las características de iluminación, pintura, ventilación, limpieza
y seguridad y, en términos globales, las condiciones de la planta física resultaron
buenas, a excepción del Centro Regional de Colón donde la evaluación resultó
mala. También se preparó la "Guía Básica de Higiene y Seguridad para
Laboratorios y Áreas de Trabajos Relacionados con Materiales Peligrosos en la
Universidad de Panamá".
Con
relación a las investigaciones del SEE, según un estudio científico del
Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Panamá, los edificios estatales son los que más contaminación ambiental tienen,
debido a la falta de mantenimiento. (La Prensa, 26 de enero de 2010). El Centro
de Convenciones Atlapa, la Lotería Nacional, la Asamblea Legislativa, la
Procuraduría de la Nación y las edificaciones que han sido ocupadas en las
áreas revertidas, entre otras, encabezan la radiografía de los edificios
enfermos en la capital.
A la fecha son pocos los edificios documentados con
este síndrome y se comprende por el temor a las represalias
y demandas que pudieran ejercer las personas afectadas. La imposición de sanciones a los empleadores, de acuerdo al reglamento
vigente, consiste en multas e inclusive la paralización de los trabajos, cuando
el sitio de trabajo ocasione un riesgo inminente para la salud o la vida.
Con la
aparición de los primeros edificios enfermos en Panamá es oportuno invitar a
toda la comunidad universitaria a velar por el cumplimiento de la legislación
vigente con respecto a la temática de salud ocupacional y ambiental en los
espacios interiores, para prevenir y evitar el deterioro progresivo de la calidad
de vida en los recintos de formación superior.
Prevención en el ejercicio
docente
Diseñar o modificar un proceso de trabajo de manera que no dañe a la
salud de las personas que trabajan en la docencia, corresponde al ámbito de las
decisiones de los responsables educativos en los distintos ámbitos, particular
o estatal. Para poder aplicar
consecuentemente el principio de prevención integrada se requiere una
formación preventiva mínima de los responsables del centro universitario sobre
los contenidos de la legislación y las técnicas básicas de gestión de la
prevención. Como en toda política de gestión de calidad, el primer requisito es
el compromiso de los superiores jerárquicos. En nuestro caso, la dirección y la
Administración Educativa deben comprometerse en la mejora permanente de las
condiciones de trabajo.
Así, los responsables de la administración deben decidir, por ejemplo,
quién y cómo se reunirá con los trabajadores o sus representantes, cómo se
desarrollará la formación a todos los ocupantes, qué cauces de consulta se
establecerán, qué procedimientos de información o de alerta sobre riesgos se
pondrán en marcha, quién se va a encargar de organizar la prevención, dónde
buscar apoyo especializado, cómo abordar la evaluación de riesgos y el plan de
prevención, cuánto costará todo esto, cómo saber si se hacen bien las cosas.
Finalmente, recomendamos a cada institución oficial y privada a promover
procesos de sensibilización a todos sus ocupantes y pensar, a futuro, en la creación
de espacios sostenibles con materiales “verdes” que permitan lograr mejores prácticas en
el diseño y la construcción de edificios destinados a la docencia superior.
Referencias
Bibliográficas
Berenguer, Mª José.
(1994). Síndrome del edificio enfermo: factores de riesgo. Descarga de
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/.../ntp_289.pdf.
Boldú, J. y Pascal, I. (2005). Enfermedades
relacionadas con los edificios. An.
Sist. Sanit. Navar, 28, 117-121.
Granda, E. y Rivadeneira, D.
(2011). Evaluación de la presencia de
hongos en la calidad
del aire como causa del SEE en las edificaciones antiguas de la
Pontificia Universidad Católica del
Ecuador. Descarga de http://www.puce.edu.ec/.../PUCE-Investigacion-
2011.
Hurtado, J. (2008). Factores
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Peña,
Manuel. (2006). Cómo detectar y tratar el síndrome del edificio enfermo. Gestión
Práctica de riesgos laborales, 28, 32-41.
Samaniego, A. (2010, 26 de enero). Los edificios también se enferman. Diario La Prensa.
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